Pasajes zaragozanos en decadencia

“Del glamour en el siglo XIX y el XX al abandono en el XXI. Los pasajes comerciales abiertos en diferentes puntos del centro de Zaragoza ya no atraen ni a empresarios ni a compradores y se han convertido en meros lugares por donde atajar el camino entre calles. Y aunque las ventajas son muchas, los centros comerciales les han sustituido, de manera que estas galerías malviven en la actualidad a la espera de un proyecto o salida que les devuelva el esplendor y atractivo de antaño”.

Proto y neomachismo

Una fuente inagotable en estereotipos femeninos que nada tienen que ver con los deseos femeninos mayoritarios de autorrealización personal de ninguna época de la historia de la humanidad (y mucho menos con la actual) es la publicidad. La mujer joven, hermosa y buena esposa es la figura publicitaria más utilizada de todos los tiempos.
Una vez deja de ser joven, se descarta; si no cumple los requisitos mínimos de la “esposa de bien”, se descarta, y ni hablamos de si incumple la condición sine qua non de belleza.

Lobos y conejos

El pasajismo del cuerpo femenino es el favorito de todas las sociedades de este mundo sin importar su nivel de misoginia.
Uno de los más repugnantes y descarados fue el que nos regaló un “filántropo” multimillonario estadounidense: Hugh Hefner.
Una vez consumido y consumado un conejito, es descartado.

Maniquíes y yogures

“No hace ni un mes que vimos a Gisele Bündchen subirse por última vez a la pasarela en la Semana de la Moda de Sao Paulo para dejar atrás 20 años de carrera. Con 34 años, la modelo mejor pagada del mundo no deja de lado la moda y seguirá trabajando como imagen publicitaria de firmas y publicará un libro con fotografías recopilatorio de sus dos décadas desfilando”
NOTICIA ENTERA
Las modelos, el “escaparate” del sector de la moda, nace (se presenta a las altas esferas de ese mundo elitista inexpugnable) como lo hace un yogurt en las neveras de un supermercado: con una fecha de caducidad impresa en la frente lo más nítida posible. La metáfora es tan dispar como acertada.

Trap y reguetón

“Estoy enamorado de cuatro babies
Siempre me dan lo que quiero
Chingan cuando yo les digo
Ninguna me pone pero
Dos son casadas
Hay una soltera
La otra medio psycho y si no la llamo se desespera”
La música nos trajo el reguetón y el “trap”, dos géneros en los que los corazones no tienen cabida, donde la apología a la misoginia es el hilo conductor y donde el amor no reglado (no patriarcal, multiétnico y con cabida para la diversidad sexual) no es que no tenga cabida; es que es repudiado, silenciado y, por último, negado.
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