Del Sàhara a Catalunya

Soc un enamorat de les causes perdudes
de totes les causes perdudes
perquè a la meva vida
no hi ha major causa perduda
que jo mateix.
Soc d’un país llunyà i petit;
tan llunyà que quasi no s’hi veu,
tan petit que quasi no existeix.
Soc enamorat d’un país proper i gran;
tan proper que ningú no el vol veure,
tan gran que ningú no el deixa ser.
Soc estranya’t allà d’on soc,
soc estima’t aquí on soc,
soc boig i soc ingenu.
Soc una rialla descontrolada
que aixeca una polseguera al carrer.
Soc un enamorat de «Els amants»,
del «De Burjassot a tu», del «Perquè vull»,
de la veu greu de Montllor, del «Suya mi guerra»,
del «Tres de Pego», de «L’Estaca», de «La Flama»
i d’aquests versos:
«Jo desitjava, a voltes, un amor educat
i en marxa el tocadiscos, negligentment besant-te,
ara un muscle i després el peçó d’una orella»,
que cada vegada que rellegeixo
penso que ja mai més
ningú explicarà l’amor carnal
com ho va fer Estellés.

La cartera

Tengo vacía la nevera
Ya ni siquiera me queda
ese limón a medias
cubierto de moho y tiempo de espera.
Tengo llena la mirada.
Guarda instantes,
trenes que partieron sin mí
y amores que ya jamás reclamaré.
Tengo la cartera a rebosar.
Guardo poemas por terminar,
la foto de carné de algún polvo medio especial
y tres extrañas monedas de la zona euro.

Día II

No soy de tierras ni de naciones
no quiero nada regalado,
me gusta ganarme los galones
y soporto amar sin ser amado.
No tengo casa ni hogar de vuelta,
extraño a gente bella y muy rara,
desprecio cualquier figura esbelta
si consigo no trae ninguna tara.
Canto alabanzas a diario
a aberraciones perfectas
que liberan de un viejo armario
mis ideas insurrectas.

Día I

Las pestañas por cuchillas
no dejaban hablar al silencio.
Las sonrisas por desaires
ningunearon la fuerza.
Dedos gordos y sebosos
acallaron labios preciosos.
Lobos de tupé y gafas de sol,
amos de exitosas improntas,
domadores de las cimas sociales,
que hacen de la vida su gallinero,
del resto de lobos su manada,
y de su opinión dogma.

El sexo débil

Las queréis inocentes y manipulables;
como las niñas prepubertad.
Las queréis sin granitos en la cara;
como las niñas prepubertad.
Las queréis sin vello por el cuerpo;
como las niñas prepubertad.
Las queréis con la piel tersa;
como las niñas prepubertad.
Las queréis con las manos finas;
como las niñas prepubertad.
Sin embargo, las queréis con grandes pechos;
al menos más grandes que los de las niñas prepubertad.
Las queréis sin inteligencia;
al menos que no supere la vuestra de niñatos prepubertad.
Sois el sexo patético;
no sé cómo ellas os permiten
siquiera atreveros a concebirlas
como vuestro “sexo débil”.
Volver arriba