La cartera

Tengo vacía la nevera
Ya ni siquiera me queda
ese limón a medias
cubierto de moho y tiempo de espera.
Tengo llena la mirada.
Guarda instantes,
trenes que partieron sin mí
y amores que ya jamás reclamaré.
Tengo la cartera a rebosar.
Guardo poemas por terminar,
la foto de carné de algún polvo medio especial
y tres extrañas monedas de la zona euro.

Tengo las manos frías,
el corazón rabioso
las piernas cortas
y el peinado que alguien dijo un día que me quedaba genial.
Tengo libros por tener,
releo libros por leer,
subrayo frases que me dan vida
y tacho otras que me dejan sin respiración.
Tengo las ganas de viajar a flor de piel
a las de sofá vetada la entrada a mi salón
el culo comprometido con la inquietud
y el dinero justo para un billete de tren.
Tengo las mañanas reservadas para vivir
tengo una musa a la que nunca quise escribir
cuatro novelas listas para no terminar
y el tiempo justo para creer que soy feliz.
Tengo un montón de cosas por tener.
Tengo un objetivo con el que quiero atrapar
una bocanada de humo de algún chaval
qué bebe, fuma y sonríe sin más.
Tengo el sueño de no crecer
la necesidad de siempre huir
de las sábanas que suenan a complicidad,
de las almohadas que me piden volver.
Tengo a cuestas todo un desierto
lleno de fantasma a mi cargo
a los que me prohíbo liberar
por si algún día quiero jugar.
Tengo un montón de cosas por tener
y eso que regalo risas y lágrimas
a cada nueva amistad;
y eso que regalo tequieros baratos
cada noche de viernes por follar;
y eso que regalo diez cafés
cada primer lunes de mes;
y eso que nunca me sé quedar
con lo mej…
Joder, otro poema por terminar.

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