Septiembre

Septiembre siempre ha sido
un mes fresco en el desierto.
Hablo de desiertos de verdad
como aquel del que yo vengo
donde corríamos en pelotas
perseguidos por fantasmas
que nadie más veía,
jugábamos a ser mayores,
más mayores que papá,
reíamos las noches
la luna da fe de ello
bebíamos la vida
porque agua no había
el té con pan duro
siempre era el desayuno
la lecho de cabra
con tropezones sabía mejor
las lentejas a secas
lentejas con lentejas
para la noche de un gran festín
el arroz con arena
la arena con sal
la sal en piedra
las piedras que hablan
las almas que callan
y un pueblo que muere.
Y a pesar de todo ello
corriéramos en pelotas
perseguidos por fantasmas
que nadie más veía
reíamos la noche
la luna da fe de ello.

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