Un hombre no debe ser

Los hombres no juegan con muñecas.
Los hombres no visten de rosa.
Los hombres no lloran.
Los hombres no confiesan los nervios.
Los hombres no cruzan las piernas.
Los hombres no se pintan los ojos,
ni los labios,
ni las uñas…
Los hombres no se ponen pendientes,
ni mechas,
ni tatuajes…
Los hombres tienen que ser fuertes.
Los hombres devuelven los golpes.
Los hombres defienden los suyo
(lo suyo suele ser una mujer).
Y así, de tan poco amar y tanto odiar,
es cómo esta sociedad crea monstruos.
Nadie trae de serie odio y destrucción.
Es esta sociedad enferma la que nos deshumaniza.
Los hombres lloramos y, a veces,
lloramos mucho y bien.

 

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