Día II

No soy de tierras ni de naciones
no quiero nada regalado,
me gusta ganarme los galones
y soporto amar sin ser amado.
No tengo casa ni hogar de vuelta,
extraño a gente bella y muy rara,
desprecio cualquier figura esbelta
si consigo no trae ninguna tara.
Canto alabanzas a diario
a aberraciones perfectas
que liberan de un viejo armario
mis ideas insurrectas.

Me derrito fácilmente,
me basta con una sonrisa,
pero este mundo demente
hasta eso me requisa.
Amo fuerte y sin medida,
porque amar suave es una mentira
que mi mente pone en huida
y a mi corazón en ciega ira.
Y aunque la vida me ultraje el recto
y la tempestad me venga de frente,
mi felicidad ya no es tan aparente
como un oasis en el desierto.
Y aunque la lluvia me ciegue la vista
y aunque el humo me encharque el alma
seguiré avanzando sin calma
con la determinación de un golpista.
Y aunque el mar se presente bravo
y el viento se vuelva mi verdugo,
a mi alma aún le queda jugo
si en ella fuerte y hondo cavo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Volver arriba