Capítulo VI

Se despertó de repente; se hacía tarde y lo sabía. Corriendo se cepilló los dientes, se arregló el pelo, y se refrescó el rostro. El olor a café recién hecho le llegaba desde el salón. Inspiró bien fuerte y sonrió; “todavía no se ha ido” pensó. Sacó la cabeza por la puerta del baño, y allí lo vio, frente al gran espejo de la entrada, peleándose con su corbata. Se acercó a él y, suavemente, le apartó las manos de ella y se hizo cargo de la situación. Mirándole fijamente a los ojos y dibujando en su rostro una luna crecente de oreja a oreja, dio un giro por aquí, ahora otro por aquí, ahora estiró de este extremo de la corbata, y quedó todo arreglado.

Dio dos mordiscos rápidos a una tostada con mermelada, un par de tragos a su café, un largo beso en los labios de él, y desapareció escaleras abajo. Él, sintiéndose más solo de lo normal, se acercó a la ventana para verla correr entre el gentío, dirigiendo sus pasos hacia la consulta del doctor Ramón. Vio cómo salía corriendo del portal, vio cómo se acercaba corriendo al paso de cebra, y vio cómo, sin mirar, se lanzaba corriendo a la calle.

Ella no lo vio venir, pero él, desde su dudosamente privilegiada posición, sí. Él sí lo vio acercarse a ella por la derecha a toda velocidad, y del grito que dio, el cristal de la ventana se partió en mil pedazos, y él casi se precipita al vacío detrás de ella, y en verdad, no le hubiera importado para nada. Pero ya era demasiada tarde y aquel camión ya había pasado por encima de ella, y la había dejado allí, tendido en medio del asfalto, sin ningún rastro de luz a sus ojos.

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2 commentarios

  1. Capítulo V - IBRA ASSEZ FOU
    febrero 22, 2018

    […] Capítulo IV Capítulo VI […]

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  2. […] Capítulo VI Capítulo VIII […]

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